Desde los
inicios del hombre, siempre hemos visto la necesidad de enseñar como de
aprender. Una de las características primordiales del ser humano es su
capacidad para transmitir y recibir conocimientos a través del habla. Esta
transmisión y recepción de información generó la evolución del hombre desde los
cazadores y recolectores, pasando por los domesticadores de animales y la
siembra de cultivos, hasta su subsecuente evolución en grandes civilizaciones.
Todo esto se pudo lograr gracias a la transmisión de conocimientos, no solo de
padres a hijos, sino entre distintas tribus.
A lo largo
del tiempo el hombre ha aprendido a estudiar su entorno, formulando teorías que
explicaran los fenómenos que nos rodea y llevando a la práctica de dichas
teorías. Estas son las bases fundamentales de las diferentes ciencias. Podemos
decir entonces, que el ser humano es investigador por naturaleza. Pero la
investigación no sirve de mucho si el conocimiento no se transmite a otros.
La
educación responde a la necesidad de transmitir los conocimientos de mayor
relevancia para un entorno. Es por ello que a lo largo de las diferentes
edades, la transferencia de conocimientos depende de la relevancia de los
mismos y su aplicación en el medio ambiente del individuo.
El valor de
la educación ha sido establecido desde tiempos inmemoriales, dándoles a las
personas cultivadas puestos de gran relevancia, mientras que a los menos favorecidos
se les ha dado trabajos de carácter físicos.
A lo largo
de la historia la educación ha sido elitista, en donde se le da prioridad el
conocimiento de los aristócratas, mientras a la clase obrera se le ha dado poca
o ninguna educación.
El tipo de
conocimientos transmitidos depende de la importancia que le dé cada pueblo.
Así, las naciones que le han dado énfasis al carácter militar, se han
preocupados de inculcar la milicia, mientras que otros pueblos han considerado
el estudio de las letras lo prioritario.
Ya desde la
antigüedad se distinguía al educando por edades y por tipo de conocimientos que
debía recibir. La relación entre la educación como ente indispensable para
conservar una nación era un hecho conocido desde la antigüedad.
La
educación también ha sido instrumentos para el progreso, los conocimientos se
han aplicado en las distintas épocas para el avance de los pueblos. Una nación
instruida es una nación que progresa, esto se evidencia en los grandes
imperios.
La religión
ha jugado un papel importante en la educación, así por ejemplo, el zoroastrismo
de los Sasánidas y el Islam de los musulmanes permitieron la proliferación de
educación, durante sus respectivas edades de oro.
Es
importante destacar el gran aporte a la educación e investigación proveniente
de la antigua Grecia. Ellos no solamente crearon conocimientos propios, sino
que también convirtieron en los recolectores del conocimiento de diferentes culturas.
Pero el mayor aporte de los griegos fue la propagación de escuelas y el amor al
conocimiento.
La
metodología de enseñanza también influye en la manera de ser de los ciudadanos.
Por ejemplo, si es repetitiva y fundamentada en la memoria, tendremos a un
individuo que no desarrolla su capacidad de pensar por sí mismo.
La
pedagogía como ciencia, se crea como método para la educación, generando
mejores maneras para el aprendizaje. Se crea como respuesta a los métodos
impositivos que se utilizaban desde tiempos inmemoriales. La pedagogía surge
como una necesidad para garantizar individuos realmente instruidos, con
capacidad de pensamiento propio y orientado a descubrir e investigar por sí
mismos.
La razón fundamental de la pedagogía es que el
individuo aprenda.
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